El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec estará listo a mediados de 2026 y promete cambiar las reglas del juego logístico en América. Este ambicioso proyecto conectará el Pacífico con el Golfo de México mediante trenes, puertos, carreteras y zonas industriales, convirtiéndose en una alternativa estratégica al Canal de Panamá.
La obra impactará directamente en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas, integrando puertos como Coatzacoalcos, Salina Cruz, Dos Bocas y Puerto Chiapas. Incluye la rehabilitación de 1,200 km de vías férreas, estaciones, puentes y patios de carga, con una fuerte apuesta por el desarrollo multimodal.
UNA NUEVA PUERTA ENTRE OCÉANOS
Además de aliviar las rutas marítimas saturadas, el corredor busca posicionar a México como eje logístico entre Asia, América y Europa. También se proyecta su expansión hacia Guatemala, ampliando el alcance regional.
Más allá del comercio internacional, se espera un fuerte impulso económico para el sureste mexicano, históricamente rezagado. Esta infraestructura podría redefinir las rutas globales de suministro y consolidar a México como un nodo logístico clave en el continente.

